Recibe
la más cálida bienvenida a mis clases. Me llamo Félix
Rubén,
pero todos me dicen Rubén. Nací
en Lima, Perú. Soy profesor de lenguas desde
1969, cuando dejaba de ser adolescente. He enseñado
toda mi vida y es algo que me encanta hacer. También
soy psicólogo
y lingüista, pero actualmente no ejerzo ninguna de estas
profesiones en forma directa. He tenido el privilegio
de estudiar en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos,
Perú (Bachillerato en Psicología, especialización
en psicología clínica y psicología educativa);
la Universidad de Essex, Inglaterra (Lingüística
Aplicada); la Universidad de Minnesota, EE.UU. (Educación
y Psicología Educativa);
y en la Universidad de Columbia en Nueva York (Psicología
del Desarrollo Humano, Cognición y Aprendizaje; Adquisición
de Lenguas Extranjeras).
Además de los libros, creo que los mejores aprendizajes de mi vida me
los ha dado la vida misma, la sabia y a veces dura experiencia de la
vida, con éxitos, triunfos, logros y satisfacciones, pero también
con fracasos, caídas, golpes y decepciones, todo lo cual me ha
enseñado más que los muchos libros que he leído.
Sobre todo, creo haber aprendido a distinguir lo esencial y valioso
de lo fútil y prescindible.
La vida hizo que tuviera
dos familias, es decir, que fuera criado y educado en
diferentes ámbitos familiares en diferentes épocas
de mi vida. Es así que tengo dos padres, dos
madres y muchos hermanos. Adoro a mis maravillosos nietos:
Rubén y Jimena. Amo mucho a mi hijo Eduardo y
quiero a su esposa Norma y su suegra, doña Margot
y, claro, a mis hermanos todos de ambas familias. Existe
un sentimiento especial por cada uno. En los últimos
tiempos, una de ellas se ha convertido en mi amiga y
confidente: Rosa Gloria Delgado Jiménez. Celina
por otro lado representa a una de las madres que ya
no está conmigo para aliviar las heridas del
alma. Entre Gloria y Celina las tristezas se transforman
en pensamientos positivos y la esperanza y el deseo
de seguir adelante pese a los obstáculos.
Valoro la inteligencia
pero también los buenos sentimientos. Me
gusta mucho trabajar en la ONU, donde empecé
a enseñar en 1984. Me encanta la pluralidad
cultural y lingüística que caracteriza a
la ONU. Siento que me enriquezco día a día
al relacionarme con mis alumnos, mis colegas profesores
y otros colegas en general. Termino diciendo que te
prometo que haré todo lo posible por darte lo
mejor de mí como profesor, pero yo también
espero que tú me des lo mejor de ti como estudiante.
Que tengamos un trimestre fructífero y exitoso.
Rubén Delgado
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